Sábado 18 de agosto de 2012 | 05:00

Más de cinco países asiáticos reclaman islas y zonas marítimas

Escenario bélico en China: otra amenaza a la economía global

Fuertes acciones nacionalistas en algunos países asiáticos presionan a sus gobiernos para tomar medidas drásticas.

Por Yael Schnitzer Raab


Escenario bélico en China: otra amenaza a la economía global


Cuando finalizó el partido de fútbol entre Japón y Corea del Sur, en los Juegos Olímpicos de Londres, uno de los jugadores surcoreanos levantó un cartel que decía: “Dodko es nuestro territorio”. La frase, que hacía referencia a la isla que Japón llama Takeshima, se transformó en un grito en medio del silencioso conflicto por las islas y aguas del Mar del Sur de China, que abarca alrededor de 3,5 millones de Km2 e involucra a siete gobiernos de la región.

Los conflictos se arrastran desde hace décadas, y aunque nadie espera un estallido inminente, las tensiones han comenzado a aumentar en los últimos meses. Un escenario bélico en la región de influencia de la segunda economía del mundo es un riesgo que no se puede descartar y que terminaría por hundir a una economía global que ya está tambaleando.

La temperatura va en aumento


La primera semana de agosto el Presidente surcoreano, Lee Myung-bak, realizó una visita histórica a la isla Dodko -o Takeshima para Japón- elevando la tensión entre ambos países. La decisión de Seúl de no sancionar al futbolista que desplegó el cartel en los Juegos fue recibida por Tokio como un segundo ataque, y el miércoles se sumó un tercer incidente, cuando Myung-bak aprovechó el aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial para exigir disculpas públicas por las “violaciones a los derechos humanos” ocurridas durante el conflicto.

Las pugnas sobre la soberanía en el Mar del Sur de China -que va desde Singapur a Taiwán- causa preocupación en los países asiáticos, que han intentado por años evitar una guerra. Pero algunos creen que el conflicto entre Corea del Sur y Japón “realmente ha llegado a una temperatura máxima. No había estado tan mal hace mucho tiempo”, aseguró a Financial Times, Victor Cha, académico de la Universidad de Georgetown y ex oficial de la Casa Blanca en Corea del Sur.

Activistas chinos exigen la guerra


A comienzos de esta semana un grupo de activistas chinos llegó a la isla de Deaoyu (llamadas Senkaku por Japón) para plantar su bandera. Oficiales japoneses arrestaron a cinco de ellos. En respuesta, grupos de nacionalistas chinos protestaron frente a la embajada de Japón en Beijing, exigiendo que China declare la guerra. Paralelamente, el gobernador nacionalista de Tokio, Shintaro Ishihara, reforzó una campaña para comprar las islas.

“Japón debe tomar una decisión: retroceder y crear condiciones para reducir las tensiones o enfrentar una real confrontación con China”, escribió Jia Xiudong, investigadora del Instituto Chino de Estudios Internacionales.

En una reciente editorial, el diario chino People’s Daily, aseguró que China no tiene porqué tolerar las acciones de Japón y que podría responder de forma similar a un conflicto con Filipinas por el banco de arena Scarborough (conocido como islas Huangyan). En este caso, China reforzó la inspección frente a la importación de bananas de Filipinas, recomendó a sus ciudadanos no realizar turismo en este país y advirtió que Beijing tomará las acciones necesarias para proteger su territorio.

Beijing busca aliados


“La situación en el patio trasero de China se ha complicado y hay una sensación de que las cosas se están saliendo de control”, dijo Chen Xiangyang, un experto en política exterior del Instituto Chino de Relaciones Internacionales Contemporáneas a Financial Times. El conflicto de China por la soberanía de las islas y aguas del Mar del Sur de China es el más amplio de todos e involucra a Japón, Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunei.

La última reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a comienzos de agosto, concluyó por primera vez en la historia sin una declaración final conjunta, debido a que no se logró una posición de consenso sobre las disputas por la soberanía en la región.

La situación provocó la molestia de algunos países miembro frente a Camboya, que está ejerciendo actualmente la presidencia del grupo y que es un aliado económico de China. Algunos de los miembros acusaron a Camboya de bloquear los intentos de Filipinas y Vietnam por incluir una referencia al tema en el documento.

El juego de alianzas y confrontaciones ya está desatado. “El poder de China va en aumento, vamos a necesitar más amigos o terminaremos aislados”, advirtió Xiangyang.